Después de leer este post, tengo la certeza de que mi admirador(a) anónimo(a) dirá que ya le lamo los zapatos a los gringos; y no le diré que si, ni no.
Luego de tantos posts mostrando mi muina, descontento y coraje hacia muchas de las cosas que hacen, no ellos, sino los políticos, sus representantes, y de repente, ¿hoy vengo a escribir esto?, se puede pensar eso, que en realidad ya le ando sacando brillo a los zapatos de esta raza, pero, lo que dije un día y siempre lo diré, pensaré, y sostendré, solo para ser fiel y leal a la imparcialidad, es que como mexicanos tenemos hábitos, costumbres y vicios que nos hacen ir hasta el fondo de la chingada que hasta nosotros decimos: "Hijo de su pinche madre, que bueno que como México no hay dos, porque con otro igual, ya valió madre todo el planeta tierra", pero también tenemos muchas, muchas cosas muy buenas y admirables que creo pocos pueblos tienen, así pues también el gringo también tiene cosas buenas y cosa malas, como todos, y como dije, para hacer honor a la imparcialidad hay que hablar de las cosas buenas que ellos tienen porque de las malas, ya me gasté casi 5 años aventándoles y diciendo cuanta shit de ellos se me ocurrió.
Hubo, en un principio del cambio de lugar de residencia de este su servidor muchas cosas que me cagaban de esta raza, no las entendía, nos las comprendía. Muchísimas; y no solo de su exgobernante, sino de su gente, la gente común; de sus tradiciones, cultura (que aún me sigo preguntando si tiene alguna), hábitos, maneras de celebrar la mayoría de los días festivos y sobre todo de su desenfrenado consumismo; todo aquí se comercializa y tiene precio; me sacaba de onda, y eso que vengo de una ciudad fronteriza a este país me quedaba de a seis. No los entendía.
Al pasar el tiempo, poco a poco fui entiendo que la gente, tanto la de aquí (EU) como la de allá (México), es la misma; sufre, llora, ríe, se regocija, en mayor o menor medida a varios estímulos, casi por los mismos motivos. Allá somos más tolerantes y damos por hecho algunas cosas (corrupción, inefectividad, nepotismo e ineficacia de las autoridades, y de las relaciones familiares, el amor, allá se da por hecho y aquí se gana) y aquí (EU) no toleran esa mierda a las autoridades y del amor, ése se gana, no es algo que se dé por hecho; La corrupción, que hay, hay, pero la toleran es porque es casi imperceptible e igual que allá en México, es parte del sistema. Una diferencia que he visto es que allá, la gente se conduele más por el vecino, por el que está en desgracia, por el que no tiene, aunque uno sea menos agraciado o que sea mas desgraciado que el desgraciado.
Han pasado ya cinco aáos que llegué aquí y no me acostumbro a ver que la navidad, la gratitud, la simpatía, el amor y la amistad se compra y se vende; si tienes lana te vas a las tiendas de diseñador o a los almacenes de ropa caros, si no, pues ahí están yeisipeni, sirs, o de perdiz tjmaxx, marchals o ross que salen al quite y sacan del apuro.
Tampoco me acostumbro a dar las gracias por cualquier favor y para ello deba ir a la tienda a comprar un bonche de tarjetas para dar gracias, las tan socorridas tenkiu cards cuando lo más rápido, sencillo y barato es darlas en persona o por medio de una llamada telefónica. Imagínense, dspués de casi dos años de estar juntando todas las tarjetas de navidad, 14 de febrero, tenkiu cards, y demás, como lo hacía en México, ¡Pues ya no tuviera espacio para ponerlas!. Allá en México lo hacía porque cada tarjeta tenía un significado especial, cada una tenía un detalle muy especial para mi, pero aquí no; contadas eran als veces que recibía cartas, sin dudarlo y siendo muy exacto recibia al año a lo más 3 tarjetas (y se me hacen muchas). ¡Aquí es diferente, y me llevá casi 5 años en entenderlo!, aquí el más perro de tu equipo de trabajo, de tu vecino, algún compañero de trabajo, solo por trabajar donde mismo, te compra una tarjeta de navidad y te la da, sin haber cruzado palabra con el o ella en años, o nunca haber cruzado palabra alguna!, y allá es diferente, tan solo eso, diferente
Pero, como decía al principio del post, los gringos también tienen cosas buenas, muy buenas, que sin la mínima intención de hacer sentir mal a nadie o confrontar, no creo que en Mexico lo hubiera escuchado, o que allá me hubiera pasado. Situaciones que me han dejado con la ceja levantada o simplemente sin palabras. Admirado.
1. Hace como un año fui a un supermercado de esos de color azul, del cual su nombre empieza con la w y es también azul; iba a cambiar una prenda de vestir pero aparte llevaba otra bolsa de plástico no recuerdo con qué, la bolsa iba abierta y como ya dije, con varios artículos nuevos dentro. Llegando a la puerta, le pregunté a la persona que recibe a la gente en la entrada que dónde podía dejar esa bolsa (la que iba abierta con artículos nuevos dentro), y la señora (era una viejita anglosajona) me hace un gesto con su cara y sus manos como diciéndome: ¿Pues qué te crees menso, que te estamos tratando como ladrón, o que aquí no hay confianza?, así, como extrañada, como si la estuviera insultando. No tuve palabras para eso. Y tampoco pude evitar pensar lo que me hubiera pasado en México si por accidente entro a algún almacén o supermercado con una bolsa de plástico llena de artículos nuevos, comprados ahí en la misma tienda; y peor aún, por las que hubiera pasado. ¿Ustedes se imaginan lo que hubiera pasado, no?
2. La segunda cosa fue cuando llevé a Nicolás a registrarlo a la biblioteca cercana a la casa, en aquel entonces tenía 2 anos recién cumplidos y estaban por iniciar las vacaciones de verano y con ellos actividades para los mocosos mientras no van a a la escuela; el iba conmigo para eso y mientras la señorita que registraba a los niños que iban llevando (una muchacha de preparatoria o primeros semestres de carrera) me tomaba los datos; y la primera pregunta fue la edad de Nico, -dos, le respondí y luego me pregunta que si el niño ya sabía leer. Yo no dije nada en voz alta, pero para mi: " jelou, mensa, apenas tiene 2 años el malvado lepe". Después que le dije la edad, lo quise tomar como sarcasmo y como no recibió respuesta me volvió a preguntar los mismo: ¿lee ya el niño?. Yo ya muy serio le dije que no, que solo me ponía atención uno o dos minutos mientras yo leía y ya luego se iba a hacer su desmadre, y luego volvía alos 5 minutos y de nuevo, ponía atención uno o dos minutos y luego de nuevo, al desmadre. Ahí tampoco no supe que decir y me quedé de a seis.
3. La tercera. Me sucedió hace como un mes, o menos, en el estacionamiento de la misma tienda que ya les conté ahí arriba, en el punto 1. Acababámos de pagar el mandado La Guera y yo y salimos a ponerlo en la cajuela; mientras yo lo ponía, escuchaba gritos de alguien desde la puerta de salida de la tienda, voltee y no vi nada, así que seguí en lo mío, cuando veo que a toda prisa, casi corriendo y cojeando, viene el cajero que nos atendió; un viejito como de 70 años, caminando en forma apurada a duras penas y en forma muy rápida hacía nosotros, con una bolsa con varios artículos que habíamos olvidado poner en el carrito, o sea, el señor dejó su caja registradora y se fue persiguiéndonos hasta el estacionamiento. ¡Una persona ya adulta que apenas podía caminar!. Ya no les pregunto que hubiera pasado en México, si la bolsa se nos hubiera olvidado en la caja registradora de allá......