Wednesday, June 27, 2007

¿Que pasó con Norma y los demás cómplices?

Junio 19, 2007-06-19

Creo que después de una película, bueno, en las que se supone fueron sacadas de hechos reales, al final de la misma, y como de tanto hablar de Norma, me gustaría decir lo que pasó con Norma y demás personajes del relato, así que simulando una peli, al final viene lo que pasó con cada personaje importante que se mostró en la película (en este caso, relato) . En mi historia, que fue real, que cambié solo los nombres de uno o dos personajes, si los nombro a todos con sus nombres verdaderos, sería muy obvio; también pondré que fue de ellos, la última vez que supe de ellos.

Norma: La última vez que la vi, fue esa vez que comimos flautas en su casa, cuando vivía en la vecindad, me despedí de ella y hasta la fecha, jamás la he vuelto a ver.

Rene: Fue esa última vez, la mencionada arriba.

Carlos: Lo veo de portero en un antro del PRONAF; cuando está sano y antes de meterse marranadas a la nariz me deja pasar de a grapa al antro en el que le toca porterear, pero después de meterse mierda y se acuerda que entré de a grapa, donde me ve me cobra el muy cabron. Del saludo con la cabeza ya no pasamos.

La Maestra: Un viernes o sábado, o la madrugada del domingo, ya ni sé; después de que salió de bailar, creo no fue "su matador" por ella y se dio una escapada a mi casa; después de (sic), se enojó porque no le presté la camisa que traía puesta, regalo de mi madre, para limpiarse los fluídos que traía embadurnados en el chocho, no mi madre, sino La Maestra. Se disgustó, me dijo que yo necesitaba vivir y madurar más; se puso sus jeans , su suéter de lana tejido largo y su brillante cinturón de eslabones, comprado -se me hace- , en las tiendas de fayuca china del centro de Juárez, y se fue de mi casa y de mi vida.

Neyma: Renunció poco antes que yo, como una o dos semanas, nos dijimos adiós ondeando la mano, yo iba saliendo al descanso después de la cena y ella se iba subiendo al carro de su novio después de renunciar al trabajo, eran como las 9:30 de la noche. Nunca más la volví a ver.

Patty: Platiqué con ella dentro de la fábrica en mi uútimo día de trabajo; recuerdo que la despedida fue larga; se sinceró conmigo, me dijo todo el afecto que me tenía; nos pusimos sentimentales en medio del ruidajo de las máquinas remachadoras y bobinadoras; horas después del lloriqueo interno, como que se disgustó conmigo porque no le cambié bien los contactos de su máquina probadora. Me dijo que yo era un técnico flojo e irresponsable. Esa fue la última noche que la vi. Nos nos despedimos al finalizar el turno.

Sunday, June 17, 2007

Feliz Dia del Padre!

Que hueva la supramencionada frase. Se me hace trillada, clicheada, barata, quemada y por demas comercial, pero en fin, hay quien lo celebra e incluso siguen comprando regalos para su papa, y hasta adornando toda la casa para complacer "al rey de la casa" y eso ultimo lo he visto en Mexico, no aqui. La celebracion me resulta futil, bofa e inicua cuando muchas veces lo unico que se pide es un "break" .
Al igual que la mayoria de las celebraciones sociales y religiosas, me parecen que estan demas; me repatea que en la mayoria de las celebraciones religiosas como que la gran mayoria de la gente pierde el punto de origen y la razon de celebrarlas y en vez de eso se pierde en una voragine de consumismo y materialismo gastando hasta lo que no se tiene. Me enferma; me caga que la gente se tienda como manada de chivas sin cencerro a gastar la miseria de sueldo que gana.
Sin embargo hoy me puse a leer la editorial del diario y me llamo la atencion este articulo; me gusto y quiero compartirlo, porque como dice el autor, vale mas un manazo o un grito o una llamada de atencion a tiempo que mil tarjetas de felicitacion, a pesar de lo que diga la ciencia, o el termino que usa el autor, de prejuicios cientificos. Creo que deja mas satisfaccion el saber que inculcas un buen habito que el recibir una camisa y una corbata de seda.
Igual que el autor del articulo, yo no tengo buenas referencias y ni recuerdos de la persona a la que yo llamaba "apa", sin embargo, que chingon seria ser recordado tal como el autor recuerda y escribe de las personas que, por decision propia, no de la naturaleza, ni del intercambio de los cromosomas entre el hombre y la mujer, ni porque se mencione en el acta de nacimiento, fue darle el titulo de "papa".

Monday, June 11, 2007

Norma y su reencuentro con René

Salimos de la taquería, tomamos una rutera, ya casi eran las 5:00 pm. Acordamos en salir a un salón de la Ugarte; así que quedamos en primero llegar a mi casa, bañarme, cambiarme e irnos a la de ella a hacer lo mismo. Cuando llegamos, mientras yo me cambiaba, ella abrió el refrigerador y vio que había medio galón de leche Lucerna, varios cuadritos de queso tipo americano y como medio kilo de tortilla de maíz; abrió la alacena y vio que teníia un frasco grande de café dolca; se fue a mi cuarto a sentarse en la orilla de la cama y, creo que viendo mi raquítica depensa no le quedó mas que invitarme a comer a su casa, "bueno a la de mi mamá" - recalcó- "las veces que quieras" .

Total, al salir de su casa, los planes cambiaron y decidimos ir a ver a Patty, a ver si si aún vivía en la casa que rentaba por el Smart Pradera. Ya no vivía ahí, se había regresado a Gómez Palacio y la casa la había pasado a sus papás y hermanos. Caminando nos devolvimos a la Panamericana por toda la Rivera Lara y tomamos la caca- torce hacia el centro. Al llegar al centro, me sugirió cambio de planes, y me dijo que quería ir al bar de los cuadros (El Chess), o sea, ya no al salón de la Ugarte. No soy intuitivo, soy muy despistado pero esa vez no sé porqué sospeché su intención. No dije nada, solo me deje llevar. Al llegar a la puerta del antro maquilero, ella se sacó un billete y pagó; entramos y el lugar no me gustó.
Mientras yo lo recortaba y recortaba la fauna del sitio me metió un codazo para pasarme una cerveza que había ya pagado, la acepté y le di un gran trago; dimos una vuelta al lugar, alrededor de la pista y ahí estaba René, en un rincón. Nos acercamos. Se abrazaron y se besaron apasionada y largamente. Cuando hubieron terminado, aún con las babas de Norma en los labios, el movió la cabeza a modo de saludo pero esta vez ya no me miró a los ojos. Noté que estaba mucho más delgado. A pesar de las ganas de seguir con ella para seguir la parranda, sabía que hacía mal tercio y me resigné a obedecer el onceavo mandamiento, así que de dos o tres grandes sorbos me acabé la cerveza, me despedí de ambos. De ella me despedí diciéndole que la vería mañana u otro día, de él con un byes.
Ese "mañana u otro día" llego casi dos años después, una tarde que tomé la rutera en la Panamericana para ir al Tec; ahí iba ella, ya no sola, bueno, si iba sola pero embarazada. El gusto por vernos fue igual al de la vez que regreso de Durango pero esa vez fue menos efusivo. Me dijo que ya estaba viviendo con él (René) en una casa de por el centro de la ciudad; me dijo los días y horas la encontraba con su abuelita y con su mamá para planear ir a comer y de pasada visitarla. Un fin de semana, acordándome que aún no le entregaba los cassettes de Emmanuel y de El Pirulí a la mamá, preferí visitarla en la casa de la abuelita, allá por el centro de Juárez, ahí por la Velarde, a un lado de la Escuela Revolución. Lo que me dijo y peor, de lo que me di cuenta, me rompió el corazón y no me lo dijo ella, me lo dijo el brillo en los huidizos ojos de René.

Comprendiendo toda la trama del cuento en cuestión de un segundo, ella y yo nos encaminamos a la puerta por unas flautas a un puesto de la esquina. Las pidió con mucha crema y guacamole. Esperamos para que las preparara el cuarentón señor de camisa blanca percudida y delantal blanco. Tomamos el paquete y nos fuimos de regreso a la casa de Norma. Vimos que disimuladamente salía una persona flaca y alta, con aspecto de malilla. ¿Qué tendría que hacer un malilla con un vaquero botudo medio barrigón bajado de un pueblo de Durango con un cholo con pantalones aguados y camisa interior blanca desfajada? De lo que pensé antes de ir por las flautas ya no me quedaba duda. Seguía culeramente enganchado en las drogas.

Llegamos a la casa, nos sentamos y Norma abrió el paquete de flautas, su pequeña estaba con nosotros, con los cachetes delatando la falta de aseo y atención por parte de Norma y con los ojitos reflejando su inocencia, aún la recuerdo como la tuviera enfrente de mi escribiendo estas madres. Sentí pena y ternura por ella, tal como la siento ahorita.
Masticando las flautas repletas más que de carne, de repollo veía hacia una puerta contigua a la cocina, la taza del baño sucio y para la otra puerta la que daba hacia el pasillo de la jodida vecindad. El platillo se me hizo eterno. ¿Como pudo haber caído en semejante pinche agujero?, era la pregunta que a cada rato se me venía a la cabeza. No disfruté las flautas.

Dándole un apretado y afectuoso abrazo me despedí de ella esperando que abriera los ojos y dejara a ese pinche enano vicioso.

De eso ya paso más o menos de una década, y al contrario de Renoreins (que fue por este post que me animé a escribir este), creo que la amistad, la verdadera amistad, es aquella parecida a una liga, que por más que ambas personas se separen, no se rompe. Yo estoy convencido de ello porque sé que si la busco y la encuentro, nos vamos a abrazar tanto y tan intensamente como si nada hubiera pasado, como si los días no hubieran pasado.

De pelos!

Fuera del buen y chingonsisimo ambiente que armo Manu Chao ayer en Dallas TX, algo remarcable del concierto fue la puta peste a Armani y mariguana en todo el lugar. De ahi en mas, o mas bien, debo decir, adicional a eso, el concierto estuvo de pelicula; remarcable fue tambien la quimica que existio entre el gentio y los artistas.
A mis gusto, se dejaron caer la grena.