Saturday, May 14, 2005

Soco

La conocí desde que llegó a vivir a la colonia donde pasé parte de mi niñez, mi adolescencia y parte de mi juventud. Llegó recién casada con, - en aquel entonces, uno de los mejores jugadores (llamémosle Señor "J") de base ball de por aquellos años (hace poco más de 25) a nivel México -. Recuerdo que el Señor "J" jugaba para el equipo de base ball profesional que en aquel entonces tenía Juárez (Los Indios de Juárez) y fue a uno o dos Juegos Panamericanos con el representativo mexicano de ese deporte. Soco era bonita, joven, de muy buenas maneras y muy buena, entre las señoras de esa colonia Soco era la más bonita, mas que por su juventud y su belleza física, por sus maneras, sus modos; el Señor "J" era un joven sano, deportista y muy serio, se veía que la quería mucho. Se me hacía la pareja ideal, algo así como el papá y la mamá de los anuncios de con fleis o pan integral o anuncios de esos. Recuerdo que la de ellos fue la primer casa en la colonia en tener un jardín con rosas, muchas rosas; ahí se la pasaba Soco, con su belleza veinteañera, en short y con playeras regando su jardín todas las tardes. El recuerdo de Soco regando su jardín lo traigo perennemente en la chompa.

Yo tenía como cuatro o cinco años, (me acuerdo de la edad porque yo aún no iba a la escuela y como en ese tiempo no era obligatorio, no fui al kinder) y debido a que me andaba la mayor parte del día de ocioso en la calle enfrente de mi casa, Soco me veía y me hablaba para traerle mandados de la tienda, paquetes de tortillas de harina, huevos o lo que se le hubiera olvidado del súper o lo que ya se le había terminado.

Hoy me extraña a mi mismo que siendo yo tan pequeño, tuviera pensamientos raros (para un niño de esa edad). Pensamientos tales como:
"Que raro, esta pareja no encaja en esta colonia, en estas casas, con esta gente, con estos vecinos, no se como vinieron parar aquí"...Y es que resulta que el papá del Señor "J" tenía ese terreno como cosa olvidada en ese sector olvidado de Juárez, que en ese tiempo era casi la periferia y, al contraer matrimonio se los regaló), y ahora, de adulto me pongo a pensar y se me hace curioso y raro como a mi edad (cuatro o cinco años) tuviera conciencia ya del ambiente que me circundaba: pobreza, desintegración familiar, problemas de adicción a las drogas y alcoholismo. Era (es) un ambiente no sano; era (es) peligroso y rudo.

Tres o cuatro años pasaron desde que llegaron a la colonia y tuvieron al primer hijo, Varón ("R"), luego, a los pocos años nació una niña ("M") y al último ("C"). Si "R" viviera, tendría como 28 años, "M" tiene como 27 ó 26 y "C" anda como en 24.
De chiquillos, me gustaba platicar con "M", ella estaba como en primero de primaria y yo en quinto pero por cada cosa que decía y el raciocinio que poseía, parecía estar hablando con una persona de 10 u 11 años, era súper inteligente, con "R", la cosa era diferente, no me gustaba platicar, era medio pendejo y bobalicón y la neta, le sacaba la vuelta, "C", aún era un bebé de 3 ó 4 años que se mantenía encantado con los juguetes que su papa le traía de El Paso .

Los años pasaron. La juventud, el vigor, la fuerza, la destreza y la rapidez se le fueron al Señor "J" y se convirtió en taxista. Soco se la pasaba de curso en curso; de estilista, de corte y confección, de secretariado y cursillos de esos.
Cierta tarde llegué de la prepa y encontré a Soco llorando desconsolada en la cocina de mi madre; lloraba porque "R" había dejado de ir a la secundaria como dos meses antes y no le había dicho. Me enteré luego que ese mismo día, pero en la mañana, ella misma lo había llevado a un supermercado cercano al barrio a trabajar de limpia pisos. "Eso quieres?, eso vas a tener", fue la sentencia de Soco para ?R?. Ese fue el primero de muchos trabajos de "R" y esa fue una de las primeras grandes decepciones de Soco.

De taxista fue como terminó sus días "R", tendría como 23 ó 24 años cuando fue encontrado muerto por sobredosis de heroína en el taxi. Luego, casi inmediatamente de su muerte, se supo que la mierda le había estado siendo proveída por un vecino, dealer de drogas del sector.

Luego de que "R" desertó de la secundaria, como al año (o dos, no recuerdo) "M" le siguió los pasos a su hermano mayor, dejó de ir, pero ella con una ligera variación en los hechos. Una noche llegó normalmente a su casa, despuecito de las ocho p.m con sus libros y su uniforme de la escuela secundaria federal número tal pero aún con el tufo a pegarrey, no me imagino como le fue a "M" pero al siguiente día se alistó como si nada y se fue a la escuela (eso dice); los siguientes tres o cuatro días hizo lo mismo. Al empezar la siguiente semana ya no fue, el lunes salí de mi casa rumbo al Tec y la vi enfrente de la suya, tomando el sol y escuchando una canción de Alejandro Sanz ("Yo me quedo aquí") en Radio Sensación. Nos saludamos con la cabeza, y nos dijimos byes.
Esa posible niña genio, hoy tiene dos niños producto de dos droguies diferentes con los que anduvo "saliendo".
En la actualidad, de vez en cuando se le ve bien high y entrando a la casa de la machorra del barrio. A "M", lo buena onda, la forma, exquisitez y finura de su cara no se le va ni con pomada de la campana.

Meses antes de salirse "M" de la secu se salió "C", esto es "M" fue la última en dejar la secu Después que "R" dejó la escuela, lo hizo "C"; por un rato anduvo de vago tirando barra en la colonia; ayudando aquí y allá, a echar losas, a techar casas y en labores generales de chalán de construcción y tan pronto como pudo, consiguió trabajo en la construcción.
Por estos días, "C" no pasa de 25 años y ya tiene dos nenes con la hermana del raterillo de la colonia. Los días de su existencia, junto con los de su morena y chonchita esposa y los de sus hijos los pasa unos en la casa de su madre (Soco), otros en la casa de su abuela materna (la mamá de Soco) y otros en la casa de su suegra (donde vive el raterillo de la colonia), hasta que se enojan con su cuñado porque este les roba algo para venderlo y poder conseguir para la dosis diaria de mierda. "C", su esposa y sus vástagos se van a la casa de Soco, luego con la mamá de Soco, y luego con la suegra, y así, de nuevo, en forma cíclica again

A pesar de esos sinsabores que la vida le tenía preparada a Soco, ella sigue trabajando y no abandona la senda del optimismo. Ella no abandona sus buenas maneras y la persona con clase con la que la conocí hace poco menos de 30 años, y solo por el placer de recordar y ver la gente que pasa por la calle la acompaño con una hamburguesa con pina y una coca cola de lata en su puesto de hamburguesas cada que la oportunidad se presenta....
Au revoir.

6 comments:

  1. muy buena historia, aunke es triste tiene una muy buena narración, y te hace pensar en muchas cosas. Por lo menos a mi me hizo pensar. y conste ke no soy droggie, solo creen ke soy, ajajaj pinches vatos, nomas porke uno no se peina y aveces trae ojeras, ya ves

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  2. no es doña soco la de las gorditas?

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  3. .....No Luis, ella no vende gorditas, vende hamburguesas....
    Saludos.

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  4. Que historia tan triste, pero es más frecuente de lo que uno piensa.

    Yo vivo en un barrio parecido al que usted describe y creció Sr. Charro y siempre pienso que he sido afortunada en no haber caido en ninguna de esas trampas, pero ahora las cosas tal vez sean un poco peor... Insisto, nosotros tuvimos suerte, pero pienso en las generaciones que vienen detrás de nosotros y me preocupa pensar en que el mundo es quizá ahora un poco más agresivo y deseo con todo mi corazón que nuestros hijos y sobrinos salgan al igual que nosotros libres de todo eso.

    Ojalá así sea.

    P.D: Hoy me acordé de usted en especial porque estaba escuchando el disco de Luz Casal de "Pequeños Grandes Éxitos"... Un disco excelente.

    Buen fin de semana

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  5. best regards, nice info »

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